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Peirano a la luz del Dr. Aceñolaza

  • 15 Septiembre, 2019

peirano

Se celebró el V Congreso Argentino de Historia de la Geología (V CAHGEO) en la ciudad de Córdoba. El Dr. Florencio Aceñolaza, abrió  dicho plenario hablando sobre: “Abel Peirano y el desarrollo geológico del noroeste argentino.”  permitiendo a los asistentes recordar el aporte que Peirano hizo a la Universidad Nacional de Tucumán donándole sus descubrimientos mineros.

Abel Peirano, era farmacéutico de profesión pero su verdadera pasión fue la geología. Durante muchos años se desempeñó como profesor de la Facultad de Ciencias Naturales e I.M.L. y además de dejarnos como legado el YMAD, fue el creador de la carrera de Geología en esta casa de estudios.

En 1930 el Rector Presbich le encomendó el ordenamiento y el estudio de las colecciones donadas por el Doctor Miguel Lillo al Museo de Historia Natural. Ocupó cargos como Director de la sección botánica del mencionado museo y como Jefe de la sección Mineralogía y Geología.


Peirano realizó desde 1919 excursiones geológicas combinadas con campañas de recolección de especies botánicas en el norte argentino y fue en uno de sus frecuentes viajes, en 1936, que descubrió e inició una etapa exploratoria en Aguas de Dionisio, revelando la importancia potencial de estos yacimientos ricos en manganeso, oro y plata.

Entre los años 1940, 1941 y 1942, en varias oportunidades visitó el área de Agua de Dionisio completando datos y obteniendo muestras que sometió a estudio y dio comienzo a la elaboración de mapas y al trabajo que publicara entre 1944 y 1945.

Para 1945 la Universidad administraba la Escuela de Minas en San Salvador de Jujuy la que para entonces presentaba algunos problemas de organización. Para resolverlos fue enviado Peirano en carácter de interventor. Con este cargo en junio de 1946, el entonces Rector de la UNT, Dr. Horacio Descole, lo designó al frente del Instituto de Mineralogía y Geología que la Universidad había acordado crear en la capital jujeña. Ello lo obligó a dividir su vida entre Tucumán y Jujuy para cumplir con la importante actividad que se le ofrecía de parte de la Universidad.

Contó con el fuerte apoyo de Horacio Descole, para la organización del Instituto de Geología y Minería. El mencionado Rector, le facilitó los medios necesarios para trabajar en el campo minero. Era el momento se planteaba el desarrollo del Primer Plan Quinquenal de Juan Domingo Perón y promover el quehacer minero nacional pasaba a tener relevancia.

Peirano, que no podía quedarse quieto, una vez en marcha el Instituto volvió sobres sus pasos: trabajar con más detalle en el distrito de Aguas de Dionisio donde descubrió que el valor metálico contenido en la veta de Farallón Negro merecía profundizar su estudio.

En 1948, luego de revisar la zona, vuelve a Tucumán a entusiasmar al Rector Descole para que le permitiera avanzar en la exploración del distrito. Descole, no titubeó en aceptar la idea de trabajar en la región de Catamarca y brindarle el apoyo financiero que requería.

Redescubiertas las áreas mineralizadas de Farallón Negro y su entorno, el Dr. Peirano, procedió a solicitar los pertinentes derechos de cateo ante la autoridad minera de Catamarca con el propósito de cederlos luego, a la Universidad Nacional de Tucumán.

Oportunamente estos permisos fueron renovados, al tiempo que se cedía a favor de la U.N.T. los derechos emergentes de tal autorización judicial.

Desde que la universidad tucumana aceptara el ofrecimiento de Peirano, mantuvo la posesión del área donada, renovando las solicitudes de los pedimentos y desarrollando intensas tareas para ampliar los conocimientos sobre el yacimiento.

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