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  • 27 Marzo, 2021
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Mag. María Ruiz Juri

Prosecretaria Académica de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba
Coordinadora de la Secretaría de Desarrollo e Innovación de la Universidad Blas Pascal

 Cuando se piensa en los modos de volver progresivamente a la presencialidad, con las restricciones que esto implicará, se comienza a hablar de "enseñanza mixta", "dual", "híbrida"... En ese sentido, en el marco de una institución de nivel de posgrado con una fuerte tradición de presencialidad, me imagino la posibilidad de un docente ofreciendo su clase en una aula presencial, junto a un grupo reducido de estudiantes allí presentes y, en simultáneo otros alumnos participando de esa misma clase, pero conectados de manera remota desde sus hogares.

¿Crees que esta opción podría ser viable?, ¿qué posibilidades y/o riesgos deberían considerarse?

Pensar en la enseñanza implica entre otras cuestiones considerar los componentes de la agenda clásica de la Didáctica (objetivos, contenidos, tiempos, espacios) y la tríada tradicional: docente, alumno y contenido. Tener en cuenta entonces quién enseña, quién aprende y quién es el destinatario de la propuesta y el contenido a ser enseñado son aspectos importantes, pero bien sabemos que no son los únicos. A estos componentes es clave sumarles otras variables fundamentales como lo son el contexto de la propuesta de enseñanza, las intencionalidades, los recursos disponibles, el clima del aula, los intereses de los destinatarios, entre muchos otros. Ahora bien, estamos viviendo en un contexto donde se cambiaron las reglas de juego, repentinamente el Sistema Educativo en su conjunto debió adaptarse a una virtualización de emergencia y sacar a relucir los recursos disponibles y las estrategias de enseñanza necesarias para que la enseñanza y el aprendizaje no se detengan y las universidades no cierren sus puertas, o en este caso, no apaguen sus pantallas.

Un año de experiencia en este contexto nos ha dejado muchos aprendizajes y un sinfín de desafíos que debimos sobrellevar y los cuales aún siguen latentes. También se nos plantea el reto de pensar otras formas alternativas de dar continuidad a la enseñanza cuando se va vislumbrando cierta flexibilidad en el dictado de clases.

A nivel mundial ya se han comenzado a estudiar e implementar alternativas que incluyen múltiples mixturas. Sin dudas es posible pensar en aulas híbridas, en aulas donde un grupo de estudiantes esté presente de manera presencial y otros participen de la clase de manera remota, ¿es posible? Sí, claro que lo es, ¿qué recaudos tener en cuenta? Muchos y variados. Para detallar algunos de ellos, mencionaría algunos aspectos que deberían contemplarse. Por una parte podríamos hacer referencia a aspectos didácticos y, por la otra a aspectos institucionales. En lo que refiere a los primeros, es precisa una minuciosa planificación docente que vaya más allá de una agenda clásica de la didáctica que mira objetivos, contenidos, tiempos. Si bien estos aspectos no desaparecen sino que se potencian, es clave considerar los siguientes:
· Sentirse parte de la clase
Pensar en alternativas para que los estudiantes presentes y remotos se sientan parte de la clase. Para ello resulta fundamental pensar en general un buen clima de clases, con actividades e interacciones que alientan a que cada participante, docentes y alumnos, se sientan parte.

· Favorecer interacciones
Prever interacciones entre los estudiantes y el docente, y entre los estudiantes entre sí. Para ello la planificación de consignas claras que alienten al trabajo colaborativo resulta fundamental.

· Planificar clases activas
Diseñar clases que resulten dinámicas, con actividades de aprendizaje que tiendan a desafiar a los estudiantes integrando múltiples recursos, textos, videos, imágenes, música.

· Producciones colaborativas
Proponer, en el transcurso de la clase, instancias de trabajo colaborativo. En relación con lo anterior, la clase pensada como un encuentro, como una oportunidad para compartir es clave en este contexto y siempre.

· Softwares colaborativos

En relación con el punto anterior, es fundamental la selección de softwares para alentar la escritura y el trabajo colaborativo tales como: padlet: https://es.padlet.com/dashboard / https://www.mentimeter.com/ /https://jamboard.google.com/

 Tal como puede advertirse, si bien un margen de improvisación siempre es bienvenido, por sobre todas las cosas, es importante que el docente planifique las clases con mucho detalle y esmero, considerando la importancia de despertar siempre el interés y deseo de aprender, en definitiva, el conocimiento no llega si el deseo no lo convoca (María Acaso).

En relación con los aspectos institucionales, es clave considerar la planificación institucional para llevar adelante esta modalidad de enseñanza mixta o también llamada híbrida. A nivel de la institución en su conjunto es clave prever, por una parte, una política académica que organice y otorgue un marco a esta tarea y, por la otra, mecanismos de apoyo pedagógico y tecnológico a la tarea docente. Sería deseable que el equipo pedagógico-comunicacional asesore a los profesores que llevarán a cabo esta desafiante tarea. Además, se requiere facilitadores tecnológicos que asistan al docente al momento de la clase y además lo capacite previamente para que el docente se sienta cómodo durante su desarrollo.

Tal como podrá advertirse, el diseño de una propuesta de enseñanza que implique este desafío de enseñar en aulas mixtas o híbridas implica, además de una planificación didáctica específica, una política académica que le otorgue marco y legitimidad en la institución. En ese sentido, se torna fundamental el asesoramiento pedagógico-comunicacional de un equipo técnico especializado y el soporte tecnológico que capacite y brinde apoyo al docente para el desarrollo de su tarea.
Una vez más vemos que la enseñanza en la universidad responde a una política académica determinada y a definiciones institucionales que orientan y sirven de marco de la tarea de un docente en el aula.