NOTA

  • 27 Abril, 2021
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¿Somos o nos hacemos?

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Mag. Sergio Gor
Docente de la FACET

Y un día nos enviaron a la casa. Por quince días nos dijeron.
Solo se permitieron las actividades catalogadas como “esenciales”, realizadas en muchos casos por graduados universitarios de diferentes profesiones.

Luego fueron otros quince, y otros y otros...hasta que caímos en cuenta que esto iba para largo. En un instante nos cambio la vida. Nuestras actividades, nuestras prioridades, nuestras costumbres, nuestras relaciones, todo se modificó.

Tuvimos que aprender y también des-aprender muchas cosas.

Algunos antes, otros más tarde, los docentes universitarios comenzaron a dar clases virtuales. A los “ponchazos” se podría decir, equivocándose y aprendiendo, con muchas o pocas herramientas disponibles. No hizo falta ningún decreto u orden de autoridad alguna, el que quiso y pudo lo hizo.

Parte de esos docentes también se presentaron en convocatorias de proyectos de investigación para tratar combatir esta “peste” que asola al mundo entero, haciendo aportes desde diferentes enfoques y propuestas, y sus integrantes (médicos, sicólogos, ingenieros, físicos, biomédicos, entre otros) también fueron considerados como “trabajadores esenciales”.

Surge entonces la pregunta: si las actividades catalogadas “esenciales” son realizadas por profesionales formados por docentes universitarios (y antes por los docentes secundarios y primarios), como es que la actividad docente no es considerada también una “actividad esencial”?

Para que hoy haya profesionales preparados para atender circunstancias de emergencia, fue necesario recorrer un amplio trayecto de formación. Será que se considera que después de esta pandemia no habrá ninguna más? Alguien lo podría aseverar? Con que preparación los futuros “personales esenciales” tendrán que afrontar las emergencias que ocurran, si se perjudica su formación?

Es que acaso se considera que la suspensión de las actividades de formación (en cualquiera de sus niveles) no conllevarán consecuencias nefastas en el corto y mediano plazo?

La docencia es una actividad esencial siempre, no sólo en la emergencia. Y se ha demostrado que se puede seguir enseñando en situaciones de crisis como las actuales. Por supuesto que hay mucho por mejorar y adecuar, desde los docentes, desde los alumnos, desde las instituciones. Pero hay que hacerlo desde ya y pensando en la crisis que vendrá.